Corona de misericordia [1]

Para rezarla se utiliza un rosario común de cinco decenas.

Comenzar con un Padre Nuestro, Avemaría, y Credo.

Al comenzar cada decena (cuentas grandes del Padre Nuestro) decir:

Padre Eterno, yo te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero.

En las cuentas pequeñas del Ave María:

Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Al finalizar las cinco decenas de la coronilla decir:

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero."(repetir 3 veces)

1. "Alienta a las personas a decir la Coronilla que te he dado... Quien la recite recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes la recomendaran a los pecadores como su último refugio de salvación. Aun si el pecador mas empedernido hubiese recitado esta Coronilla al menos una vez, recibirá la gracia de Mi infinita Misericordia. Deseo conceder gracias inimaginables a aquellos que confían en Mi Misericordia.". "Escribe que cuando digan esta Coronilla en presencia del moribundo, Yo me pondré entre mi Padre y el, no como Justo Juez sino como Misericordioso Salvador" (Del diario de la Beata María Faustina Kowalska). 

Oración de Santa Gertrudis para liberar mil almas del Purgatorio

¿Quieres ayudar a las Benditas Almas del Purgatorio a ir al cielo?

La aprobación y recomendación fué hecha por el Cardenal Patriarca de Lisboa, Portugal, el 4 de marzo de 1936

Nuestro Señor Jesucristo reveló a Santa Gertrudis la Grande que esta oración liberaría mil almas del Purgatorio cada vez que se dijese

"Eterno Padre, te ofrezco la preciosísima Sangre de tu Divino Hijo, en unión con todas las misas celebradas hoy en todo el mundo, por todas las Santas Almas del Purgatorio, Amén"

"La preocupación de sufragar por las Almas del Purgatorio no es solo un deber de justicia y caridad, es también un gran beneficio, porque las Almas del Purgatorio están muy agradecidas por los alivios que les damos y nos protegen. Si nosotros con el sufragio rogamos por ellas, ellas ciertamente responden rezando por nosotros. Sus plegarias son muy eficaces, porque son Santas y nos procuran beneficios inmensos, tanto para nuestra vida corporal como espiritual" 

(1032, Catecismo de la iglesia católica)